Tristán & Lucas, con sabor a mar

En muchas ocasiones, los papás nos avisan: «¡Uy!, mira que mi hijo es muy movido…». La verdad, creemos que las sesiones más difíciles que tiene cualquier fotógrafo por delante, son las de sus propios hijos. Y es que se juntan una serie de cositas que hacen que realmente sean una locura. Ir con una idea pensada, un planing de localizaciones, un vestuario concreto…, todo al traste cuando tienes que lidiar con la confianza y la relación interparental típica entre padres e hijos. A todo ésto se junta que, ¡Uy!, nuestros hijos son muy movidos.

Aún así, adaptarse a su ritmo es esencial para que lo que se presupone un rato agradable, no acabe siendo una persecución infructifera de la foto que tenías en mente. El resultado, un rato junto a ellos realmente divertido y especial; tal cual son ellos, en su momento de desarrollo, haciendo lo que realmente les gusta, explorar a su alrededor.

Así que, aquellos que vuestros hijos sean muy movidos: ¡Sí, aceptamos el reto!

P&H